La sonrisa de Róża
Miro el paisaje a través de la ventana del tren. Escucho las carcajadas de los obreros en el puesto de atrás. Hablan de una bailarina de un cabaret en la capital. Se ríen con sorna y cierta ingenuidad. La comodidad de la ignorancia. Ya me voy a poner nuevamente a juzgar a las personas. No es agradable Rosa, no es agradable. Siento frío, me provoca un chocolate caliente pero siento desde hace días acidez en la boca de mi estómago. ¿Cuántas horas faltan? Rosa, aquiétate. Pronto verás a Leo. A pesar de la distancia, siento su olor a almizcle. En su compañía, calmo mi angustia porque él me ha enseñado a recobrar mi propia libertad. Uno de los obreros enciende un cigarro y lo comparte con sus compañeros, hablan del mal tiempo. Intento quedarme dormida, pero no puedo. De repente, siento que alguien me observa. Desde otro vagón, una mujer aristócrata me mira fijamente mientras se acerca por el pasillo. Parece que se ha dado cuenta de quién soy por alguna foto de un diario, pero yo no la conoz...