La travesura infantil de Evita
La pampa. La atmósfera grisácea y verde densa. La brisa que sopla las hojas del jacarandá. Las faldas níveas de las adolescentes que danzan al ritmo de los soles. Huele a Carnaval. La delgada y delicada figura de Eva que se ve anacrónica, con ese traje de india y plumas en el cabello, vestida con una cultura que no le pertenece, pero que siente tan cerca a la vez. Durante el asado, el padre relataba sobre sus recuerdos de una Europa muy lejana, su madre custodiaba que todo plato y copa estuviera colmado en la mano de cada uno de sus invitados. Las niñas corrían por el patio, mientras Eva quería irse más allá, fugarse hacia el otro lado en donde están los verdaderos mapuches y no copias baratas como el de su patético disfraz. En un momento a otro, sin pedir permiso, sin avisar, Eva se fue corriendo hacia el otro lado. Con fuerza, que no se sabía cómo provenía de ese cuerpo delgado y pequeño, las piernas infantiles escalaron la cerca de la hacienda, corrió, ...